Nuestrxs compañerxs animales no humanxs son nuestrxs mayores Maestrxs. Nos llevan miles de encarnaciones de ventaja, por lo que escucharles es lo más inteligente que podremos llegar a hacer en nuestra vida.
Muchxs nos llevan acompañando desde hace varias vidas y continúan encontrándonos para compartir. Nos muestran con sus acciones y comportamientos las enseñanzas que debemos concretar, según nuestro Plan Cósmico y el acuerdo que hicimos entre espíritus con ellxs antes de encarnar. Muchas veces se sacrifican para que veamos con claridad el camino que nos espera si continuamos ignorando a nuestro Ser. Contraen enfermedades, padecimientos o síntomas para comunicarnos claramente lo que debemos cambiar. Otras veces, nos llaman la atención de manera sutil o drástica hacia aspectos que estamos descuidando de nuestra vida. Otras muchas, también, se ocupan de asuntos propios o son víctimas de ataques de parte de humanxs (desconectadxs de su corazón). Pero lo que siempre hacen es traernos poderosos mensajes y aprendizajes para nuestra propia vida. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué se entregan y sacrifican por nosotrxs de esa manera?
En la lectura, nuestrx peludx también puede advertirnos si necesita un tratamiento médico.
Lxs compañerxs peludxs, plumíferxs y escamadxs a quienes llamamos animales, están en contacto directo permanente con la Multidimensionalidad. En el caso de lxs animales silvestres, son representantes de Razas Cósmicas que fueron invitados por Gaia, nuestra planeta, para habitarla. En cuanto a nuestrxs queridxs animales domésticxs, también son representantes de esas mismas Razas, pero no de lxs que conocemos como domésticxs, sino de las silvestres y hasta las míticas. El Ser Superior de un gatito puede pertenecer a la energía de la Raza Felina como un León o un Tigre, mientras otro puede trabajar con la energía de los Halcones. Una perrita puede ser el espíritu encarnado de una Dragona o de una Ballena y otro, el de un Oso.
Estxs representantes del Cosmos que vinieron a habitar la Tierra muchísimo antes que nosotrxs, lxs humanxs, vieron cómo seres ajenos y oscuros fueron implantando sistemas para que olvidemos quiénes somos y les entreguemos nuestro poder y nuestra energía. Decidieron, entonces, crear razas domésticas que pudieran acercarse más que las silvestres y convivir con nosotrxs para mostrarnos caminos y enseñanzas de vida y podernos guiar con su sabiduría.
Nosotrxs, humanxs, somos su verdadera misión, el sentido de asumir tales riesgos y de reencarnar una y otra vez para reencontrarnos y continuar caminando juntxs.